Te invito a conocer a Jesús
A veces nos sentimos atraídos por diferentes personas por su belleza, su bondad o por algún beneficio que podríamos obtener de ellos. A veces nos acercamos a otros por curiosidad y a veces por necesidad. Hay varios detalles de la vida de Jesús que nos podrían atraer, pero uno en particular tiene la capacidad de poner nuestro mundo boca arriba.
La fe cristiana profesa que Jesús es totalmente hombre o humano y totalmente Dios. Jesús, el hombre-Dios también llamado Emanuel, Dios con nosotros, vivió entre los seres humanos para dar a conocer su Padre y su voluntad para la humanidad. No obstante, no sólo nos muestra el Padre, nos enseña quiénes somos nosotros y cómo ser plenamente humanos.
Vivimos en una época en que las preguntas más profundas de nuestra sociedad tienen que ver con quiénes somos, cuál es nuestra identidad, cuáles son nuestros derechos, cómo debemos expresarnos y vivir en libertad. Hay mucha confusión en nuestra sociedad porque para contestar estas preguntas, hemos comenzado mirando al ser humano y no al Creador.
La fe cristiana sugiere que, si queremos conocernos, entender quiénes somos y vivir nuestra mejor vida acá en la tierra, debemos contemplar primeramente a Dios. Jesús nos ayuda a contemplar nuestra naturaleza humana – qué significa enfrentar las dificultades, la alegría y el sufrimiento humano. Jesús también nos ayuda a contemplar cuál es nuestra capacidad espiritual – qué significa vivir en comunión con Dios, nuestro Creador.
Podría llamarnos la atención la generosidad de Jesús, su misericordia, su amor por lo más vulnerables. Para mí, lo más llamativo de Jesús es que no sólo vivió, murió y resucitó de entre los muertos, sino que, a mí, a todos nosotros, nos invita a peregrinar juntamente con Él hacia Dios. La historia de Jesús no es meramente la historia del camino de un héroe, es una invitación a vivir esta vida de la mano de Dios y descubrirnos plenamente humanos en íntima comunión con Él.
Te invito a conocer más a Jesús.

